viernes, 26 de marzo de 2010

llegaste a mi un tórrido día de verano. era plena siesta. tu llanto despertó ese incontenible deseo de reconfortarte. te sostuve en mi pecho y te arrullé hasta calmarte. fue el comienzo.

mi lindo, mi dulce, mi amado. ¿cómo hacer para sobrevivirte? ¿cómo hacer para que tu ausencia no obture lo dulce, lo increíble de tu existencia? ¿cómo hacer para que no se destiñan los recuerdos? ¿qué fórmulas buscar para que no te evanezcas completamente del mundo?

mi escritura intenta rescatarte de ese olvido que ya comienza a desplegarse... no me dejes, no te vayas...